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viernes, 28 de abril de 2017

The legend of Zelda: Breath of the Wild

THE LEGEND OF ZELDA: BREATH OF THE WILD









                             FICHA TÉCNICA
Desarrolladora(s)
Nintendo EPD
Monolith Soft
Distribuidora(s) Nintendo
Director(es) Hidemaro Fujibayashi
Productor(es) Eiji Aonuma
Artista(s) Satoru Takizawa
Compositor(es) Hajime Wakai
Manaka Kataoka
Yasuaki Iwata
Plataforma(s) Wii U, Nintendo Switch
Fecha(s) de lanzamiento 3 de marzo de 2017
Género(s) Acción-aventura y mundo abierto
Modos de juego Un jugador



Zelda Breath of the Wild es un triunfo a todos los niveles, desde cómo se ha ido gestionando lo que se mostraba sobre él hasta la ejecución del videojuego. En una época con sobreexposición a la información, en la que cada característica jugable se convierte en combustible para el marketing más desgarrado, Nintendo llega al lanzamiento con una jugada maestra: hacernos creer que sabemos demasiado sobre el título, pero sin conocer en realidad una ínfima parte de la bestia que es.

Hace unos días, la prensa del videojuego fue convocada para recibir las primeras unidades de la obra. No hubo la típica presentación sobre las cualidades del juego. Sólo esto: "Preferimos que seáis vosotros los que lo descubráis". Cogí mi copia y no me separé de ella hasta el día de hoy. Cada hora que pasaba, era como volver a esa época en que sólo tenía revistas de periodicidad mensual para enterarme de lo que pasaba en el mundillo del ocio electrónico. Estos días me he sentido como cuando jugué al primer Zelda de NES, al A Link to the Past de SNES o al Ocarina of Time de Nintendo 64.

No son videojuegos escogidos al azar. Como ellos, Breath of the Wild está destinado a hacer historia. Es el proyecto más grande de Nintendo, y al mismo tiempo su punto cumbre como desarrolladora. No recuerdo un juego realizado con tanto mimo, pasión y talento. Un trabajo que está sólo al alcance de los mejores, que va de sorpresa en sorpresa, que es tan bueno que piensas que tanta genialidad tiene que desinflarse en algún momento. Pero como las leyendas, resiste hasta el final, alcanzando la inmortalidad. Es un sueño hecho realidad.


El gran éxito de Breath of the Wild consiste en haberse apuntado al carro de los mundos abiertos, y haberlo hecho entendiendo su gran encrucijada, consistente en aliar a dos enemigos irreconciliables (libertad y narrativa). Ambos deben convivir en un título de estas características, es inevitable. La solución escribe un nuevo capítulo en la historia de los videojuegos, porque no estás obligado a seguir un determinado orden, sino que eres tú el que decides. La mejor forma de definirlo es que la propia estructura del juego es un puzle a resolver, y puedes hacerlo de varias maneras.



De las regiones y razas que existen, visitas siempre la que más te apetece. Completar antes una parte de la trama para luego ir a la siguiente. No hay linealidad, sino decisiones… y lo sorprendente es que, hagas lo que hagas, el juego no se derrumba. Aguanta como un titán.



Lo único que te pide Zelda: Breath of the Wild es que le dediques tiempo, llegando puntos en que sentirás que no puedes seguir en la historia sin antes haber mejorado tu equipamiento. El juego es un conjunto de engranajes perfectamente situados para que cuanto más rápido avanzas en la trama, más difícil lo tienes para seguir adelante. La mejor muestra es que a las pocas horas ya puedes enfrentarte al final del juego… para morir estrepitosamente. Lección de vida: lo importante no es el destino, sino el gran viaje que vas a experimentar. No apresures el camino, disfruta de él, porque Nintendo ha diseñado un entorno rico para que lo hagas.


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